Por una crianza social

"Eso lo sabríamos si “asambleáramos nuestras crianzas”. Si nos contásemos cómo lo hacemos, concretamente. Como primer paso para poder producir “socialmente” un relato de la crianza. Sin miedo, sin la presión de tener que adaptarnos a ningún modelo ni juicio ajeno, que es la norma de cualquier maternidad ser juzgada sin piedad y descuidada por la sociedad. Porque se trata de sostener la vida y no podemos dejar a la sociedad afuera o al margen. Ahora bien, eso implica que lo de “maternar” deje de ser tan íntimo. Significa socializar la crianza. Para que pongamos en el centro de lo social lo que ha sido confinado en la familia. Ésta será una batalla que aventuro gorda. Porque sexualidad y maternidad se siguen realizando, hasta por ley, en lo privado y/o familiar, o en “territorio comanche”. Y así nos va. En su lugar, yo imagino abrir nuestras crianzas, habitarlas de cuidadores, amistades y amantes, cuya legitimidad la dé el cuidado y no el cargo de esposa o padre o abuelo, y cuyo pacto se consensúe para favorecer formas de vida plenas e interdependientes. Debemos evitarnos criar niñas tiranas, abuelos solos, madres a punto de un ataque de nervios y padres custodiados, y todas solas y solos. Vivimos una crisis de época, por eso necesitamos hacer inmensos ejercicios de imaginación. Y los tendremos además que hacer a tientas, explorando lo incorrecto u oculto, porque las recetas hegemónicas lo son de quienes necesitan, para seguir mandando, perpetuar nuestra condición subalterna. Pero también, y por eso son hegemónicas, son las primeras que no nos salen".

by evalazcanocaballer

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